Trastornos de ansiedad en cáncer

Ya sabemos y hemos comentado en otras publicaciones el impacto psicológico que supone el diagnóstico de un tumor o un cáncer en la propia persona y en su entorno familiar, social y laboral.

Cuando aparece el diagnóstico, también hemos visto que hay diferentes formas de afrontarlo, y cada manera lleva consigo unos síntomas a nivel psicológico (motivación, ansiedad, estrés, depresión…).

También en la publicación de “La Psicooncología, necesaria”, explicaba los motivos por los que los psicooncólogos somos tan importantes. Hoy quiero transmitir aquí la misma idea, basándome en la realidad.

¿Qué trastornos de ansiedad son más frecuentes?

La pisocopatología ansiosa más común en la enfermedad de cáncer es la siguiente:

El Trastorno Adaptativo se caracteriza por diferentes síntomas emocionales y comportamientos por la aparición de un estresor (que es el diagnóstico), durante un tiempo determinado. La persona durante ese tiempo siente malestar intenso, se deteriora su actividad social y profesional. Suelen cursar con un estado de ánimo depresivo y/o ansiedad. En el caso de que dure más de 6 meses, podemos hablar de un trastorno adaptativo que se ha cronificado, dando lugar a un trastorno del estado de ánimo (p.ej un episodio depresivo) o un trastorno de ansiedad. Es muy común durante las primeras semanas del diagnóstico y las pruebas correspondientes, el inicio del tratamiento, etc. Pero la persona tiene que movilizar sus estrategias de afrontamiento para aceptar la situación y desenvolverse, adaptarse.  Incluso podemos decir que es una reacción natural que nos ayuda a hacernos más conscientes de lo que está ocurriendo con el fin de poder afrontarlo mejor.

La Ansiedad también se considera una respuesta natural ante determinadas situaciones dolorosas o estresantes. Pero si perdura en el tiempo o su intensidad es muy alta (entre otros síntomas) hablamos de Trastorno de Ansiedad. Este trastorno se va a desarrollar a consecuencia de la aparición de la enfermedad y la percepción de no tener recursos suficientes para hacerle frente.cancer_ansiedad              Los Trastornos Fóbicos también son muy comunes. Aparecen miedos irracionales, excesivos, desencadenados por la presencia de un objeto concreto o una situación (una inyección, el propio  hospital, el color de las bolsas de quimioterapia, el olor del desinfectante, etc.). En otras situaciones, las personas intentan evitar aquello que tememos, pero ¿y cuándo está tu vida en juego y no tienes más opciones? La situación genera mucho malestar que en muchas ocasiones no se puede sobrellevar sin ayuda psicológica.

Los Ataques de Pánico también aparecen, acompañados de miedo o un malestar muy intenso, con mucha : palpitaciones, aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores, sensación de ahogo, opresión torácica, náuseas, inestabilidad, mareo, desmayo, parestesias… La persona que lo sufre cree que se está volviendo loco, que puede perder el control o incluso puede morir. Surgen aparentemente de forma espontánea, pero requiere de ayuda psicológica para poder superarlos.

El Trastorno por Estrés Postraumático es otro trastorno de ansiedad común. Tras sufrir una experiencia considerada traumática, vivida con miedo, terror, desesperanza… la experiencia se revive y se reexperimenta de manera persistente a través de recuerdos, pensamientos o imágenes que aparecen de forma recurrente e intrusiva generando el mismo malestar que cuando se vivió por primera vez.

Encontramos también ansiedad relacionada con procesos médicos, como por ejemplo ante situaciones o pruebas en las que se ha  tenido dolor. La ansiedad provoca alteraciones en el metabolismo. También algunos fármacos pueden precipitar síntomas ansiosos (corticoides, antieméticos…). Y por último, sufrir síndrome de abstinencia también es otra causa (pacientes alcohólicos, adictos a benzodiacepinas (antidepresivos) y opioides (sirven para el control del dolor).

Por último tenemos los Trastornos Somatomorfos, en el que la ansiedad vivida por la situación provoca síntomas a nivel físico y orgánico. Cuando aparecen estos síntomas físicos, y más estando ya diagnosticado un cáncer, es importante descartar que haya más enfermedad y otra patología orgánica secundaria o sea un efecto secundario de algún medicamento. Cuando esto se descarta, podemos hablar de una somatización. La persona se muestra hipervigilante a las sensaciones corporales, incrementando su vivencia, y por lo tanto, aumentando también su preocupación por padecer alguna enfermedad o síntoma más. Uno muy frecuente es la hipocondría.

Estos son los trastornos de ansiedad más frecuentes en cáncer. Comentaremos en otras publicaciones los trastornos del estado de ánimo, el duelo, los trastornos del sueño y los trastornos sexuales.

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